23 de febrero de 2016

Aparición de los bienaventurados




De una carta para Andréas Hüttenbrenner.

1. Es mejor para nosotros, los que aún estamos en el cuerpo y aún debemos laborar en la materia, que los habitantes de los cielos no se nos aparezcan con frecuencia, pues podrían perjudicar nuestra libertad y muchas veces causar enfermedades a nuestro físico, y volvernos inútiles en nuestros servicios al prójimo, y finalmente hacer de nuestra creencia que viviremos eternamente en un conocimiento basado en pruebas y con esto, quitar de nosotros la fe que contiene la vida, dándonos un conocimiento científico que contiene muerte. Pues está escrito: “Si quisiereis comer los frutos de la sabiduría científica, encontrarás la muerte”.

2. Esta es la razón por la cual el Señor solo permite que muy raras veces los bienaventurados celestiales se presenten a sus amigos en la Tierra. Y cuando esto sucede, muy raras veces se da esto por causa de una fe que se está apagando, para que, de esta manera, sea ayudada. Así mismo, solo los escogidos consiguen verlos, pues a ellos no les será posible perjudicarse; los demás deberán conformarse con su fe, lo que les traerá buenos y mejores frutos.

3. Su amigo que lo bendice y ama por toda la eternidad. Jacob Lorber.

Dadivas del Cielo. Tomo II
(Dadi_II_26.01.1846)
Traducción del portugués
Comparación del alemán